La historia la arma uno con las herramientas que tiene

Cada estudiante es un mundo. Ya sea por su capacidad, sus ganas de estudiar, su situación financiera y etc etc etc... Hoy nos vamos a centrar en el tema de laburar y estudiar a la vez.
¿Qué clase de estudiante soy yo? Bueno, acá me tienen... llegó la hora de contar algo más personal que las materias que doy (¿todavía más personal que eso???? sí, porque aunque a veces me olvide, hay una vida más allá de la facultad).
Entré a la UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES (sí, así con mayúsculas porque para mi era un monstruo gigantesco... hoy es simplemente la facu) junto con mi primer trabajo que me consumía horas y horas. Me sentía tan pero tan perdida, que con mi historial de pachorra hice lo más fácil: me tiré abajo y fui abandonando materias, aprobando otras al borde del filo, faltando a clases, etc. Probablemente, para los profesores yo debía ser uno de esos alumnos que en algún momento iba a dejar la carrera (teniendo docentes en la familia, se que los profesores ven a los alumnos y sacan perfiles). Pero bueno, si hay algo que JAMÁS se me cruzó por la cabeza, es dejar la carrera... ni aún en los momentos más chotos de la misma. Siempre, de alguna manera, supe que la voy a terminar y voy a vivir de esto. Así que, en vez de la carrera yo dejé el trabajo.... pero, ¿cambié algo mi actitud frente a la cursada? La verdad es que poco y nada. Dice la canción "el dinero no es todo, pero como ayuda", y es verdad. Quería un trabajo de nuevo, pero ya sabía que no podía ser absorbente, y lo conseguí.
Pasan los años, uno crece (¿crece, envejece o madura?) y ves las cosas de otra manera. Y cuando yo hice el click de que no podía seguir tirandome abajo y hacer esa cursada irresponsable, ya tenía unos 22 o 23 años de edad y 3/4 de la carrera por delante. Entonces había que empezar a ajustar los tiempos porque sino estaba muerta. Mi laburo era muy accesible en cuanto a tiempos que me daba la libertad de dedicarle todo a la facultad. Así que arranqué a cursar como loca y arranqué a estudiar (no como loca, sino una cantidad de horas mínimas que antes no). Y en ese momento la vida se volvió ideal, peeeeero nada es para siempre.
El trabajo se disolvió y obviamente no encontré uno igual (nunca más voy a encontrar un laburo de 2 días a la semana 3hs, con horario movible, faltar si tenía que rendir y con el mejor jefe de la historia... los sueños alguna vez se terminan). Así que como tengo la posibilidad de no trabajar porque vivo con mis padres (cha chan cha channnnnn... sí muchachos, soy una mantenida), decidí no trabajar y dedicarme 100% a la facultad. Y ahí llegamos a este estado pseudo psiquiátrico de cursadas masivas, jornadas pre-examen estresantes y neurosis constante (que linda que es la vida...)
Así que ahora estamos con 26 añitos, en la casa de mamá y papá, sin laburo y todavía falta hacer 5º y la intensificación. Con lo cual, a veces me pica el bicho: necesito generar plata porque soy una fiel servidora de este sistema capitalista, yo AMO consumir (que triste realidad). 

Pero, hay que analizar la situación: Yo curso en unos horarios poco compatibles con cualquier rutina de lunes a viernes por la mañana. Y eso es porque curso un día a la mañana, otro día a la tarde-noche, otro estoy libre, en otro voy todo el día... y para colmo eso cambia cada 4 meses. A esto hay que sumarle que necesito disponer de varias horas para leer. 
Esto es una realidad que tristemente debo enfrentar: en mi carrera los que trabajan se atrasan... (Obviamente hablando de un trabajo de 8 hs 5 días a la semana) ¿Es justo eso? NO, claro que no. Me da una bronca increíble, pero de verdad no puedo. 
Más de una vez, hablaba con una de mis hermanas que me decía "podrías ponerte a buscar un trabajo, ¿no?" Bueno, la charla derivaba en varias cosas. Pero lo que nunca pude hacerle entender, es que yo no estoy así porque me encanta; si bien me río y hago chistes sobre que "soy una larva mantenida", no me enorgullece... pero no me queda otra si quiero terminar de una buena vez.
Y en el medio de mi desesperación por conseguir algo que me de un mínimo para bancarme las boludeces que quiero, caigo a pedirle a mi papá: "Papi, ¿no querés contratarme en el laboratorio? hago la tarea que quieras ahí". Después de una larga charla (mitad en chiste, mitad en serio... porque nosotros somos así), papá concluye:

"La mejor inversión, es que vos termines"

Y contra eso, yo ya no tenía más nada que argumentar. Porque en algún punto supe que él tenía razón... No puedo explicar cuánto me dejó pensando esta frase cortita, todo lo que implican esas palabras. Es cierto que tengo una debilidad por mi papá y probablemente mi visión sea muy sesgada, pero de alguna forma me sentí tan comprendida. Él sabe que quiero terminar, sabe que quiero trabajar, sabe que quiero mudarme en algún momento no tan lejano y sabe que no puedo hacer todo eso al mismo tiempo. 
Yo no sé cuántos tendrán esta suerte, tampoco se si todos la aprovechan. Cada uno arma su historia con las herramientas que tiene, y yo estoy sumamente agradecida de las que tengo.

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